MIGUEL SALAMERO BUESA *
 

Coronel Józef Grzegorz Chłopicki. Llegó a Zaragoza como comandante del 1er Regimiento –el de los granaderos–de la Legión del Vístula. Su primera experiencia de combate la obtuvo en la guerra de 1792 contra Rusia. Luego participó en la Insurrección de 1794 con Kościuszko y en las campañas de Italia con las primeras legiones organizadas por Dąbrowski. En Zaragoza sobrevivió, pese a  haber estado al frente de muchos asaltos. Gracias a él se pudieron tomar los Monasterios de San José, de San Francisco, el Monasterio pequeño de Capuchinos. Fue también el oficial que se alzó con las victorias de Mallén, Alagón y Épila. Ya al final de los asedios, el mariscal Lannes le encomendó dirigir  la fuerza de ataque al centro de ciudad, por el Coso. Por ese motivo, el pintor Sucholdoski lo pinta al frente de los granaderos que se abalanzan sobre la brecha abierta en el Antiguo Seminario, en el cuadro que hoy se guarda en la sala napoleónica del Museo del Ejército polaco en Varsovia. El valor y la destreza que demostró en Zaragoza le valieron el ascenso a General de Brigada. Cuando Lannes se desplazó al frente de Valencia, fue él quien quedó al frente de las tropas empleadas en Aragón. En ese momento es cuando las acciones de la Legión se van extendiendo por el Valle del Ebro hasta la costa. Tudela, Calatayud, Belchite, Lleida, Tortosa y Tarragona. Más tarde la Legión volvería a destacarse en la defensa del Castillo de Fuengirola y en la batalla de la Albuhera. Dejó España para combatir en Rusia (Smolenko, Borodino, Moscú) hasta que en 1813 dimitió por sus discrepancias con el Emperador.

Terminadas las guerras napoleónicas, entró al servicio del ejército del Reino de Polonia creado por el Congreso de Viena como región autónoma del Imperio Ruso, pero sólo permaneció hasta 1818. Sin embargo, su vida militar no acabó ahí. Con motivo de la insurrección de Varsovia de 1830, en los momentos de mayor desconcierto, se proclamó dictador de la misma, más para poner orden y contenerla que otra cosa. No obstante, el curso de los acontecimientos le llevó a enfrentarse de nuevo a los rusos, a los que batió en la batalla de Groclów. Fue su última gran victoria antes de caer herido en Olszynka Grochowska (1831), la mayor batalla europea después de Waterloo. Abandonó la dictadura ese mismo año y se retiró a Cracovia hasta el final de su vida.

 

 
Asalto a los muros de Zaragoza
(Sucholdoski)
 

Batalla Grochowska, la última victoria de Chlopicki. Es el oficial del brazo en cabestrillo.