ENTREVISTA QUE CONCEDIÓ EL PRESIDENTE DE 
LA ASOCIACIÓN LOS SITIOS A ARAGÓN DIGITAL

ESTELA CUESTA

ARAGONDIGITAL.ES

27/09/11

"Como sabían que Zaragoza no se iba a rendir, comenzaron a destruir casa por casa volándola por debajo"

  • Gonzalo Aguado preside la Asociación de Los Sitios de Zaragoza, fundada en 1986, y cuyo objetivo es mantener en la memoria la lucha del pueblo para liberarse de las tropas napoleónicas. Conseguir que el Museo de Los Sitios sea una realidad e impulsar un centro de documentación sobre esta histórica batalla son algunos de sus propósitos.

    Zaragoza.- Gonzalo Aguado Aguarón es el actual presidente de la Asociación de Los Sitios de Zaragoza que fue fundada en 1986 para mantener viva en la memoria el recuerdo de esta parte de la historia que sufrió la ciudad entre 1808 y 1809. Para ello, realiza varios actos al año como El Día de las Heroínas, que tendrá lugar días antes de las Fiestas del Pilar.

    Aunque su mandato se extenderá hasta 2013 y, sin menospreciar la posibilidad de empalmar con el siguiente, entre los propósitos de Aguado está el mantener la línea de trabajo emprendida por sus antecesores. Uno de ellos es seguir trabajando por conseguir que el Museo de Los Sitios se haga realidad. El otro es impulsar un centro de documentación en el que cualquier persona interesada, desde cualquier parte del mundo, pueda encontrar lo que busca sobre esta batalla que libró el pueblo de Zaragoza y que condicionó el futuro de toda España.

    Pregunta.- ¿Cómo nació la Asociación Los Sitios de Zaragoza?
    Respuesta.- Hace 25 años, gracias al afán que un grupo de personas tenía en profundizar en nuestra historia, en concreto, en este capítulo tan emocionante de Los Sitios de Zaragoza. En esta ciudad puedes preguntar a cualquiera quién es Agustina de Aragón y todo el mundo la conocerá, pero poca gente sabe que los franceses estuvieron aquí cuatro años después de haber conquistado Zaragoza... El tema era muy apasionante, y no sólo por las batallas, sino por los personajes, por su actitud ante esta circunstancia tan excepcional de que la guerra venga a tu casa y te veas obligado a defenderla hasta las últimas consecuencias.

    P.- ¿Cuáles son las fechas más señaladas que están presentes en la Asociación?
    R.- Cada 15 de julio se conmemora la famosa batalla de Las Heras en un acto en el que participan autoridades civiles, militares y representantes diplomáticos de Francia y Polonia. Otro es el de las Heroínas que lucharon en Zaragoza, en la plaza del Portillo el domingo antes del Pilar. En febrero se recuerda la capitulación de la ciudad en el Palacio de la Aljafería. Y también organizamos un premio de investigación sobre Los Sitios y al ganador se le publica el libro que ha presentado al concurso, de forma que, al cabo de los años, tendremos una bibliografía muy rica sobre el tema.

    P.- ¿Cómo comienza esta parte de la historia de Zaragoza y de España?
    R.- En 1808 España está ocupada por los franceses que inicialmente habían venido en son de paz para atacar Portugal. Pero el 2 de mayo hay un levantamiento en Madrid y es el primer chispazo con el que España se da cuenta de que estamos siendo invadidos. Aquí en Zaragoza no hay franceses todavía, pero se empiezan a dar cuenta de la situación preocupante. El 25 de mayo llegan noticias de las abdicaciones de Bayona por las que los reyes han ido pasándose el trono poco a poco de manera asombrosa, hasta que le han dado la corona al hermano de Napoleón. Esto ya es la gota que colma el vaso y el pueblo de Zaragoza se levanta y pide al gobernador militar que le dé las armas para luchar contra los franceses. A raíz de aquí, el pueblo elige como caudillo a Palafox, para que sea él quien lidere.

    P.- ¿Cuáles eran las condiciones de Zaragoza al llegar los franceses?
    R.- Palafox era un militar joven, un escolta de los reyes, pero no un estratega. A pesar de no tener gran experiencia, se supo rodear de gente muy valiosa que le iba a ayudar a organizar esa defensa. Hay que tener en cuenta que Zaragoza no era una ciudad fortificada, sólo una tapia que la delimitaba ligeramente y que servía para que las mercancías pasaran por la puerta y pagaran un impuesto. Por eso, él intentó presentar batalla fuera en la ciudad, y como tampoco había guarnición en Zaragoza, tuvo que solicitar al pueblo que se presentara voluntariamente para luchar. En los primeros encuentros contra los franceses en Mallén y Alagón, el pueblo de Zaragoza se llevó un mazazo tremendo y todo indicaba que la ciudad iba a caer inmediatamente por la inexperiencia de las milicias frente al ejército invencible francés.

    P.- Sin embargo, no fue así, ¿no?
    R.- El 15 de junio aquí ocurre lo que nadie se imaginaba. El ejército francés es frenado a las puertas de Zaragoza gracias a que los baturros, que quizá no eran muy disciplinados en el campo de batalla, detrás de una tapia eran capaces de luchar sin echarse atrás frenando a los franceses. Ante esta resistencia, los franceses se dan cuenta de que esto va a ser más complicado. A primeros de agosto bombardean la ciudad 24 horas al día durante tres días, un bombardeo dantesco para intentar minar la fuerza moral de los zaragozanos. Pero no lo consiguen.

    P.- ¿Cómo termina el asedio de Los Sitios?
    R.- El segundo asedio comienza en diciembre, y los franceses ya no se andan con tonterías, ya saben que la ciudad no se va a rendir. Los principales baluartes de la ciudad son San José y el reducto del Pilar, que está actualmente en la plaza de los Cañones. Los dos son destruidos y bombardeados. Pero también acaban destruyendo casa por casa volándola por debajo directamente. Como sabían que Zaragoza no se iba a rendir, comenzaron a destruir casa por casa volándola por debajo. La de Zaragoza es una guerra de minas y de contraminas, ya que los defensores, para luchar contra los franceses que cavaban minas, también hacían otras minas subterráneas para encontrarse bajo tierra y luchar. Fue una guerra horrorosa.

    P.- ¿Cuándo empieza a verse el fin?
    R.- Cuando la ciudad llega a tal extremo que ya no tiene capacidad de resistir porque se ha perdido El Arrabal y la brecha llega hasta El Coso. Palafox está agonizando y la Junta se ve obligada a capitular. Pero aún teniéndolo todo perdido, obligan a los franceses a firmar unas actas donde exigen respetar a sus defensores. Y así terminarían Los Sitios de Zaragoza: con la Capitulación de la ciudad.

    P.- ¿Cuáles son los hechos espeluznantes que comentaba anteriormente?
    R.- El de la Sublime Puerta, por ejemplo. Aquí, en la plaza de los Sitios en la que ahora nos encontramos, tenemos representada una escena en la que se ven a unos defensores de la ciudad sosteniendo a pulso una puerta. Pues bien, esta puerta estaba en uno de los monasterios del Arrabal y en uno de los ataques franceses, los cañones derribaron la puerta para que entrara la infantería. Entonces, los defensores se abalanzaron sobre la puerta que estaba derribada y la sostuvieron con las manos para evitar que entraran. ¿Qué hicieron éstos? Volvieron a bombardearla y la reventaron aplastando a los que la sostenían con las manos. Y de nuevo, los zaragozanos volvieron a cogerla sabiendo que debajo estaban sus compañeros aplastados, para evitar que entraran. Entonces, los franceses bombardearon la puerta y los aplastaron de nuevo. Finalmente, los franceses reventaron todo el arco de la puerta para que ya fuera imposible levantarla y poder así penetrar en la ciudad. ¡Cómo eran las cosas, eh!

    P.- ¿Y qué pasa con el museo?
    R.- (Risas) El museo es uno de los proyectos más antiguos de nuestra asociación. Se ha ido retrasando… Pasó 2008, que habría sido el momento ideal para haberlo hecho, y ahora lo veo realmente complicado. Pero lo tenemos pendiente y ojalá el Ayuntamiento pueda sacar adelante este proyecto. No obstante, tenemos otros, como una biblioteca virtual sobre todo lo que se haya escrito de Los Sitios para que cualquiera pueda descargárselo. Tenemos muchas consultas de todas partes del mundo.

    P.- ¿Qué nos encontraríamos en el Museo de Los Sitios?
    R.- Habría muchísimas cosas. Desde cuadros importantes de Los Sitios de Zaragoza que están dispersos por todas partes, como el despacho del rector, que tiene el cuadro de la defensa del púlpito de San Agustín. Pero también restos de armamento, retratos de héroes, los grabados de Gálvez y Bramila que son los dibujantes de la Corte que llegaron aquí para dibujar todos los actos…. Muchísimo material que hemos recopilado todos estos años y que se podría incluir sin problemas.

    P.- Hasta que esto salga adelante, ¿qué temas tiene en mente este momento?
    R.- Tenemos una deuda con muchos defensores de Zaragoza enterrados en la Fosa de la Arboleda de Macanaz. Y ahí tenemos en proyecto hacer un monumento dedicado a ellos, que hay que sacarlo adelante junto al Ayuntamiento de Zaragoza. Por otro lado, para finales de octubre estamos organizando un ciclo de conferencias. Y, además este año se va a colocar una placa conmemorativa a la labor de los polacos que combatieron en Zaragoza durante Los Sitios. Incluso vendrá un ministro del Gobierno de Polonia a inaugurarlo.

    P.- ¿Qué civil destacaría de la batalla contra los franceses?
    R.- San Clemente es uno de mis preferidos. Era un comerciante y una persona ilustrada que desde el primer momento se puso al frente de la defensa de Zaragoza dándolo todo, luchando aquí en la calle de San Clemente que hoy en día lleva su nombre. Le dispararon en una pierna y se quedó cojo para siempre. Cuando la ciudad capituló, se tuvo que retirar hasta Cádiz, donde siguió escribiendo mucho sobre la guerra y la lucha contra los franceses. Cuando volvió, el pueblo de Zaragoza quiso recompensarle con un puesto honorífico para agradecerle el sacrificio que hizo por la ciudad. La pena es que falleció a los pocos años y no lo pudo disfrutar.

    P.- ¿Y una heroína?
    R.- Manuela Sancho es un ejemplo de las bravas zaragozanas que combatía en igualdad de condiciones que un hombre. Fue dada por muerta y la amontonaron sobre otros cuerpos desnudos. Tenía una herida en el vientre, pero consiguió curarla y fue una de las más longevas. De hecho, es la única heroína de la que tenemos una fotografía, ya de abuelita, claro.

    P.- ¿Cómo describe la labor del presidente de honor, Carlos Melús?
    R.- Realmente ha sido el alma de la asociación durante toda la vida. Sigue siéndolo. Sin él y sin los socios fundadores habría sido imposible conseguir lo que tenemos ahora. Dio un gran prestigio a la asociación y ha puesto el listón muy alto para que los que lo seguimos, intentemos hacerlo lo mejor posible. Gracias a personas tan emprendedores y tan fuertes como él fue posible sacar adelante el monumento a Palafox, que está en la calle Madre Rafols, y se han sacado adelante todos los pequeños proyectos que nosotros ya tenemos como habituales. Junto a él, todos los anteriores presidentes que han ido pasando han dejado un nivel muy alto en nuestra asociación y siguen colaborando en todo lo que se puede. Esto es algo que haces porque te gusta. Además, es una asociación sin ánimo de lucro y todos los que estamos aquí lo hacemos por amor al arte y porque nos fascina el tema.

    P.- ¿Tiene miras a prolongar su actividad como presidente de la Asociación de Los Sitios de Zaragoza mucho tiempo más?
    R.- Habrá que ver las circunstancias personales y familiares, que son las que determinarán lo que permitan seguir llegando. Todas estas cosas exigen bastantes sacrificios y llega un momento en el que si miras atrás y ves que se ha hecho todo lo planteado, te sientes satisfecho y puedes llegar a pensar en dejar el mando a otro para que continúe.