LA DEFENSA DE BUENAVISTA

 

 
  José Antonio Pérez Francés.
Miembro de la Asociación Cultural “Los Sitios de Zaragoza”
Teniente coronel de Artillería
Ex profesor de la Academia General Militar
 

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Descripción del punto.

        Este punto se corresponde con el monte del Parque Primo de Rivera, conocido actualmente como “el Cabezo de Buenavista” (de cota 251 metros). En el año 1808 toda la superficie del monte estaba ocupada por terrenos de labor y viñas y no estaba poblada por pinos como en la actualidad. Este monte fue muy transformado con la creación del parque Primo de Rivera en 1929 [1] y fue horadado posteriormente por “el jardín de invierno”. La zona que fue fortificada estaba situada en el flanco Sur, por donde discurre en la actualidad el trazado de una carretera. No quedan a la vista restos visibles del reducto de ladrillo y sería necesario realizar un estudio arqueológico del lugar.

 

El Primer Sitio.

 
 

      La falta de efectivos militares hizo que inicialmente no se valorase este importante lugar para defender la posición de Torrero. Una vez más es Agustín Alcalde Ibieca quien nos habla de la fortificación de “Buena-vista”, pero da una descripción de la posición mezclándola con la posición de Torrero:
 

        Á la misma faz del enemigo se comenzó á formar una batería en Buena-vista, cuya altura, aunque dominada por otras, podía servir para defender las avenidas de Torrero. Terminada, colocaron tres cañones además de los dos que había en el puente de América. La conservación de este punto fue cometida por el capitán graduado de teniente coronel don Vicente Falco.[2]  

Desde el lado francés J. Belmas realiza una narración sobre los hechos refiriéndose a dos fechas distintas:
 

        Todo es calma bajo los muros de la ciudad desde la jornada del 15 (de Junio), escribía el general Lefebvre- Desnuetes al mayor general. La ciudad está acosada desde el Canal hasta el Ebro. Los insurgentes hacen preparativos para la defensa; por lo demás, temen salir, no se ve ningún hombre fuera. Hemos empleado este tiempo de calma para reconocer los alrededores de la plaza, y hemos visto que, sin aventurarnos demasiado, es posible estrechar el cerco a la ciudad de manera que se le corte toda comunicación con el exterior. Los insurgentes ocupan a nuestra derecha, a escasa media legua de la ciudad, el Monte de Torrero, donde hay grandes construcciones reales. Aunque tengan cañones, atacaremos esta posición, que está muy cercana a nuestra derecha, pero el Huerva, río muy encajado, nos separa…[3]  

Posteriormente describe la posición de Torrero y relata los hechos sucedidos los días 27 y 28 de junio.[4]
 

 

      El Monte de Torrero, que se eleva a mil quinientos metros de la ciudad, se prolonga bastante lejos sobre la orilla derecha del Canal, y rodea de alguna manera la derecha de nuestros campamentos. Los españoles ocupaban esta posición con quinientos hombres y estaban cubiertos por el Canal, que tiene cerca de quince pies de profundidad. Habían construido una batería de cuatro piezas sobre la meseta de Buenavista detrás del Canal; otras dos piezas batían el puente de América, cerca de los grandes almacenes del Monte de Torrero y los principales caminos estaban defendidos por cortaduras. El general Verdier quiso adueñarse de esta posición, naturalmente muy fuerte, antes de que el enemigo tuviera tiempo de aumentar allí sus medios defensivos.

      El 28 de junio, el general Lefebvre, secundado por el coronel Lacoste, fue encargado de llevar a cabo este ataque con cuatro batallones de la brigada Habert, una partida de lanceros polacos y cuatro piezas de artillería. Una columna desembocó al amanecer por el encajamiento del Canal y atacó de frente la batería de Buenavista, mientras que una segunda columna rodeaba la montaña por el camino de Cuarte. Una tercera columna avanzó a favor de los olivos por la orilla izquierda del Huerva hacia el puente de Santa Engracia para cortar la retirada del enemigo. …Por nuestra parte no hubo más que algunos heridos. Se encontró en el puerto de Monte de Torrero dos barcos grandes, dos chalupas, mucha madera de carpintería y almacenes de trigo y vino. Tal era la confianza de los españoles en la fuerza de esta posición que hicieron ahorcar como traidor al oficial de artillería llamado Falcón que la mandaba; castigo ejemplar al que unos reprocharon demasiada precipitación, pero en el que otros vieron un freno saludable contra los que flaquearon por miedo o perfidia.[5]

 

 

El Segundo Sitio.

 
 

      Faustino Casamayor narra en su escueto diario el primer conato de fortificación en Torrero el día 4 de diciembre de 1808, al tener noticias de que unidades francesas pernoctaban en María de Huerva:
 

      ...por cuyo motivo se destacaron varias partidas hacia Torrero, almacenes, camino de Cuarte y Santa Fe. Se hizo además una cortadura junto al puente de América hacia la ciudad, colocando a su altura un cañón de a 24; se hizo también una nueva batería en lo alto de la subida de Torrero.[6]  

Posteriormente narra la conquista francesa de Buenavista Torrero el día 21:
 

        Fue uno de los más grandes [días] que ha tenido nuestro ejército y en que más se humilló el orgullo francés pues aunque los enemigos que habían apoderádose de la Casablanca lograron por la superioridad de su número, pues eran más de 15.000 hombres, tomar las alturas de Torrero a pesar del fuego que les hicieron los nuestros desde las baterías y casas, habiendo visto el general Saint Marq que habían echado algunas granadas y cebado el repuesto de pólvora de la batería que se estaba construyendo en las alturas de la Buenavista, y que su estrago había causado la muerte de los artilleros, por cuya causa la habían abandonado, mandó que la tropa desamparase dichos puntos, haciendo bajar los dos cañones que había en dicha batería y volar el puente de América, lo que se ejecutó inmediatamente con el mayor orden, con cuya operación quedaron los enemigos dueños del Torrero y todas sus inmediaciones, subiendo a él todos los que estaban en el camino de Madrid y replegándose por el barranco de la Muerte hasta el camino de la Cartuja baja, todo lo cual se verificó antes de las 10 de la mañana.[7]  
 
 
 

      Casamayor cita hechos que tuvieron lugar en Buenavista (voladura del depósito de pólvora) como si ocurrieran en Torrero. El análisis de otros textos nos llevará a una verdad que muy poco se parece a la relatada por Casamayor. El general Saint Marq, mucho mejor dotado en armamento y personal (tropas de unidades y no paisanos armados), aguantó con menos bizarría que el ajusticiado y fusilado Vicente Falcó. Palafox utilizó distintas varas de medir y salvó la vida a su amigo Saint Marq. Por otra parte, Alcaide Ibieca realiza una narración de los momentos previos al combate en este punto el 30 de noviembre:
 

        Estaba guarnecida con tropa la Casa blanca, la batería de Buena-vista, Torrero, y sus avenidas. Apenas comenzaron á tirotearse, cuando el paisanaje se incorporó á la tropa, situándose por las troneras de la muralla, que enlazada con el reducto del Pilar seguía hasta la puerta del Portillo. Palafox y O-neille fueron a la batería de Buena-vista seguidos por personas de ambos sexos, donde permanecieron á sazon que apareció una descubierta de caballería enemiga, á la que dispararon algunos cañonazos, y retrocedieron. Considerando que al día siguiente, y acaso en aquella misma noche atacarían, se encargó al general Saint Marc la defensa de Torrero, quien se trasladó á él á las dos y media de la mañana. [8]  

Posteriormente Alcalde Ibieca relata la acción de la tarde del 20 de diciembre:
 

        Varias avanzadas de caballería aparecieron al anochecer delante de Buena-vista. Tanto esta batería como los violentos, hicieron de seis a siete fuego; pero cerrada la noche, los franceses avanzaron por los almacenes hasta el ojo del murallón del barranco de la Muerte, y se posesionaron de aquel interesante punto. [9]  

Analicemos brevemente este periodo de tiempo desde el bando francés J. Belmas relata:
 
 

 El 20 de diciembre por la tarde, las tropas francesas aparecieron a la vista de Zaragoza. El mariscal Mortier avanzó por la orilla derecha del Ebro con la división Suchet y se apostó en San Lamberto, a una legua de Zaragoza, mientras que la división Gazan se dirigía por la orilla izquierda hacia Zuera y Villanueva. El mariscal Moncey avanzó con el tercer cuerpo hasta el Huerva, que cruzó con la división Grandjean para rodear el monte de Torrero. La división Morlot se quedó en las alturas de la orilla izquierda, frente a las grandes esclusas y la división Musnier formó la reserva con la artillería y los zapadores.

Antes del anochecer, el mariscal Moncey ordenó reconocer la línea del enemigo en el Canal, y dio órdenes para atacarla a partir del día siguiente. Se construyeron dos baterías durante la noche para batir el fuerte de Buenavista: una a la derecha, con cuatro piezas del 12 y dos obuses de seis pulgadas, colocada a cuatrocientos metros del fuerte, en la prolongación de la capital del saliente de la izquierda; la otra, a la izquierda, con dos piezas del 12 y cuatro obuses de ocho pulgadas, a trescientos veinte metros en la prolongación de la cara derecha. [10]

 

Agustín Alcaide Ibieca comienza el relato del ataque francés refiriéndose a estas baterías (que creía que era una sola):
 

        La mañana siguiente, la batería indicada rompió el fuego con la mayor viveza á sazon que la segunda brigada del general Grandjean aparentó un ataque de frente; pero como las tropas á las órdenes del general Habert ocupaban el ojo del murallón, vencieron con facilidad los obstáculos que les opusieron ácia aquella parte. Esto, unido á que una columna de la división Morlot, siguiendo la hondura de la Huerva, pasó por debajo del Canal y almenara del Pilar ,[11] para tomar por la espalda la cabeza del puente inmediato á las inclusas, hizo conocer á nuestras tropas que tanto la Casa blanca, como la batería de Buena-vista y edificios de Torrero estaban flanqueados; y viendo la imposibilidad de sostenerse, los abandonaron; logrando los que ocupaban la altura de Buena-Vista retirar sus cañones, á excepción de uno que había desmontado el fuego del enemigo. Creyendo facilitar mas la retirada, volaron el puente de América; y los defensores se agolparon dentro de los reductos y parapetos que formaban la segunda línea.[12]
 
 
El francés Belmas relata sobre esta acción:
 
 

      El día 21, a las ocho de la mañana, estas dos baterías comenzaron a disparar; desmontaron una de las piezas del enemigo e incendiaron un depósito de pólvora. Al mismo tiempo, el capitán de artillería Monot, se dirigió a la derecha, delante del puente de América, con seis piezas de artillería ligera y batió las trincheras que el enemigo tenía al pie de los grandes almacenes. Con el apoyo de esta artillería la división Grandjean se presentó en el Monte de Torrero; la segunda brigada simuló un ataque frontal mientras que la primera, bajo las órdenes del general Habert, se dirigía a la derecha para rodear la posición. Desde la víspera, el general Habert se había adueñado del pasaje abovedado del Barranco de la Muerte, sobre el que discurre el Canal. El enemigo había barricado este paso y hacía desde allí un fuego de los más vivos. Para desalojarlos nuestros soldados se vieron obligados a disparar oblicuamente bajo la bóveda sin mostrarse; las balas rebotando en las pilastras alcanzaban a los españoles que, no pudiendo responder con ventaja, se vieron obligados a retirarse. Dueño de este paso, el general Habert avanzó con su brigada por la orilla izquierda del Canal y se situó entre el Monte de Torrero y la ciudad. El enemigo, intimidado por este movimiento, abandonó precipitadamente su posición. Dejó en el reducto de Buenavista dos obuses de seis pulgadas y una pieza del 4 desmontada. Las tropas del general Habert tomaron una bandera perteneciente al regimiento de Murcia. Se hizo pronto un puente sobre el Canal detrás de los almacenes del Monte de Torrero.
Desde las once de la mañana, la línea del Monte de Torrero, que parecía tan formidable, estaba en nuestro poder. Esta importante conquista no nos costó más que una veintena de muertos y una cincuentena de heridos.[13]
 

 
 
 

 

 
 


El Cabezo de Buenavista en la actualidad. Localización de las dos baterías francesas.

 

      Como hemos comentado en la descripción, los restos del reducto están situados en la cara SO de Buenavista. Personalmente creo que se encontraban a media cota (240m) en una zona llana que domina el acceso desde el Canal y el valle del Huerva. Analizando fotografía aérea y comparándola con el plano de Vicente Gombáu, he localizado la situación de las dos baterías que fueron construidas la noche del 20 al 21 de diciembre de 1808. Creo en este caso que son correctas las fuentes escritas francesas y por lo tanto yerran las fuentes escritas y cartográficas españolas. Las imágenes describen, por el anormal crecimiento de la vegetación, la situación de dos baterías. Se encuentran situadas en los Pinares de Venecia, a ambos lados de la calle Carrión (antiguo camino de Torrecilla de Valmadrid).

      La batería de la derecha, distinta en su forma a la única batería representada por Gombáu, se encuentra situada junto al antiguo camino de Torrecilla de Valmadrid en una cota superior a la batería española de Buenavista (260m). Su flanco derecho estaba muy próximo a las calles de Mesones de Isuela y Mallen. No se encuentran restos visibles en superficie.

      La Batería de la izquierda describe claramente la forma que aparece en el plano de Vicente Gombáu y es una muestra evidente del respeto que tenían los generales franceses a las tropas españolas. Fue emplazada para proteger el flanco francés ante un posible ataque español desde Casablanca. Por ello disponía de 4 gruesos obuses de a 8 (que no eran orgánicos de las Divisiones francesas, sino que formaban parte del Tren de Sitio) y de dos cañones de a 12 libras. Tampoco quedan restos visibles en superficie. En esta zona ha habido desmontes de tierra recientes además la construcción del tercer cinturón de la ciudad ha afectado al flanco de esta posición.

 
 
 

 
 
 

 
 
 

 
 
 

Puede conocer una investigación similar sobre los puentes franceses en:  LOS PUENTES FRANCESES EN ZARAGOZA

Y sobre la defensa del Puente de La Muela en:  LA DEFENSA DEL PUENTE DE LA MUELA

 


 
 

[1] Fue inaugurado por el propio Miguel Primo de Rivera como Presidente de Gobierno Español el 17 de mayo de 1929. Antecesores suyos participaron  
      activamente en los dos Sitios que sufrió la ciudad.

[2] ALCAIDE IBIECA, Agustín. Historia de los dos Sitios que pusieron á Zaragoza en los años de 1808 y 1809 las tropas de Napoleón. Madrid 1830, Tomo I, P.
     98

[3] BELMAS, J. Zaragoza,1808 y 1809. Los Sitios de Zaragoza vistos por un francés. Estudio, prólogo y notas de Herminio Lafoz. Ed. Comuniter , Zaragoza 2003.
      Pág. 24.

[4] La narración de Lejeune no aporta nada nuevo al respecto.

[5] BELMAS, p. 27.

[6] CASAMAYOR, Faustino. Diario de los Sitios de Zaragoza. Edición, prólogo y notas de Herminio Lafoz. Ed. Comuniter, Zaragoza 2000.Pág.146.

[7] CASAMAYOR, pp. 150 y 151

[8] ALCAIDE IBIECA, Tomo II, pp. 32 y 33

[9] ALCAIDE IBIECA, Tomo II, p. 46.

[10] BELMAS, p. 56.

[11] Este acueducto tiene un arco mayor de 40 pies de diámetro, su altura desde la solera del río es de 20 pies y la anchura del canal de 34 pies. A la salida del
         mismo se encuentra la Almenara de desagüe de Nuestra Señora del Pilar.

[12] ALCAIDE IBIECA, Tomo II, p. 47.

[13] BELMAS, p. 57

 
 
  Puede conocer una investigación similar sobre los puentes franceses en: LOS PUENTES FRANCESES EN ZARAGOZA
Y la defensa del puente de la Muela en  LA DEFENSA DEL PUENTE DE LA MUELA
 

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