BICENTENARIO DE LA PROMULGACIÓN Y JURA DE LA CONSTITUCIÓN DE 1812 EN LA CIUDAD DE ZARAGOZA

Daniel Aquillué Domínguez

Un lluvioso 19 de marzo de 1812 vio la luz la Constitución Política de la Monarquía Española elaborada por las Cortes Constituyentes y extraordinarias reunidas en Cádiz. Dicha Constitución marcó un hito, comenzaba la Revolución Liberal en España: la soberanía nacional, la división de poderes, la conversión de los españoles de ambos hemisferios de súbditos a Ciudadanos con una serie de Derechos y Libertades, el imperio de la Ley frente a la arbitrariedad, y la revolución del voto que abrió todo un campo de participación política en la nueva esfera pública. Conforme las distintas poblaciones peninsulares iban siendo liberadas de las tropas napoleónicas el nuevo texto era promulgado y jurado en ellas.

Zaragoza había sido liberada el 9 de julio de 1813 y la fecha elegida por las autoridades zaragozanas para la promulgación de la Constitución fue el 20 de julio de 1813. Una procesión cívica, flanqueada durante todo su recorrido por las tropas de Gayán, recorrió las engalanadas calles de la ciudad. Estaba compuesta por una representación de las autoridades del siguiente modo: 1º Granaderos y cazadores de la tropa de Tabuenca, 2º timbales y clarines de la ciudad, alguaciles del corregidor y maceros, 3º dos secretarios municipales, 4º párrocos, una representación del cabildo metropolitano, rectores de las escuelas Pías y los seminarios, varios miembros de la nobleza, regidores, jefes de las oficinas reales, 5º el Jefe Político y, en último lugar, los granaderos de Cariñena con sus músicos.

La comitiva partió de la residencia del Jefe Político para dirigirse a las Casas del Ayuntamiento y, desde ahí, subir por las calles de Cuchillería y San Gil hasta el Coso, junto a las ruinas del convento de San Francisco. En ese lugar, donde se hallaba la Cruz del Coso, con el suelo alfombrado de juncos y un retrato de Fernando VII presidiendo, se procedió a la lectura pública y publicación del texto constitucional. Tras ello se aclamó a Fernando VII como legítimo monarca. El desfile de autoridades prosiguió el recorrido por la calle Albadería, el Mercado, la Puerta de Toledo, calle Sombrerería, para acabar en la plaza del Pilar. El tañido general de las campanas y salvas de artillería acompañaron estos actos.

Una vez promulgada, la Constitución fue jurada el 25 de julio de 1813.  Los dos grandes espacios elegidos para la jura fueron la basílica del Pilar y la Seo de San Salvador. En esta última el Jefe Político y su secretario fueron recibidos por una amplia Diputación del Cabildo, tras lo cual se celebró misa, en la cual el canónigo Manuel Olivera hizo una exhortación a favor del texto constitucional, procediéndose después a la jura del mismo y finalizando con el Te Deum. Salvador Campillo, Jefe Político, juró la Constitución sobre una mesa presidida por un crucifico y un misal abierto. En el Pilar la ceremonia fue idéntica pero con la presencia del Ayuntamiento, presidida por el decano Rafael Franco de Villalba en funciones de corregidor, en vez de la del Jefe Político.

Días más tarde, entre el 1 y 10 de agosto se celebraron las primeras elecciones municipales (sufragio masculino universal indirecto en 2º grado). Los elegidos para esta primera corporación municipal constitucional fueron:

-          Vicente del Campo, abogado, como alcalde primero.

-          José Broto, abogado, como alcalde 2º.

-          Vicente de Joaquín Almergue, notario y señor de Pradilla; Domingo Estrada, platero; Andrés  Fantoba, señor de Alfocea; Joaquín Gómez, abogado; Pedro Grasa, labrador  
            propietario; Manuel Guimera, labrador propietario; Andrés Gúrpide, comerciante; Julián Hernández, catedrático de Medicina; Valentín Solanot, caballero de la Orden de Carlos
            III y anterior regidor; José Yarza, arquitecto; Manuel Yrañeta, fabricante de paños; y Miguel Zabaleta, comerciante; como regidores.

-          Pedro Berné y Cebrián, abogado; y Miguel Otal, abogado como síndicos procuradores.

-          Joaquín de Lasala como secretario.

Aunque la Constitución fue abolida en mayo de 1814, en Zaragoza quedó sembrada la semilla de la Libertad que  crecerá y brotará de forma revolucionaria en 1820, 1835, 1836, 1840 o 1843. La Muy Heroica Zaragoza de Los Sitios será también la Siempre Heroica por su defensa de la Libertad y la Constitución.